
¡La magia existe! Y no como la imaginan las películas.
No se trata de escobas voladoras, pócimas imposibles o hechizos teatrales. La magia real es mucho más inquietante, más cotidiana y, sobre todo, más poderosa: la magia es el mecanismo invisible que genera nuestra realidad.
Este documental explora la magia como un mecanismo real de interacción entre consciencia, energía y creación de realidad. La magia no es una fantasía, sino la capacidad de mover energías y alterar la experiencia vital desde una observación activa. El documental conecta principios científicos (leyes físicas, mecánica cuántica y efecto observador), tradiciones espirituales (Brahman, Atman, Maya), y el simbolismo del Nombre de Dios (YHVH) como fórmula estructural del acto creador.
La pregunta ya no es si existe magia. La pregunta es: ¿por qué no nos funciona?
Este documental aborda cómo funcionan los rituales y conjuros y los errores más comunes que impiden que la magia funcione presentando la magia como una tecnología interior que sigue unas leyes y que requiere responsabilidad espiritual y madurez.
Si aprendes las leyes de la magia… el universo te escucha. Y entonces pasa. ABRACADABRA.
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La Leyes de la Magia
Cómo Invocar el poder y que funcione.
MAGIA
¡La magia existe!
¿En serio?
No sólo existe, sino que constituye el mecanismo que genera nuestra realidad.
Sin embargo, no funciona como en todas esas películas que tanto alimentan nuestras fantasías.
Viejos barbudos mezclando pócimas…
Mujeres volando en escobas...
Brujos que moldean la realidad a su antojo… (H. Potter)
O hábiles prestidigitadores que nos ilusionan…
Entonces… ¿Qué es la Magia?
¿Qué es ese poder que ha sido codiciado y ocultado desde tiempos inmemoriales?
La magia suele definirse como el conjunto de conocimientos y prácticas que permiten conseguir cosas extraordinarias por medios o fuerzas sobrenaturales.
“MAGUS” significaba en antiguo persa: Aquel que es capaz.
Evolucionó del término sánscrito: “maia”, la ilusión, y de la raíz indoeuropea “mai”: mover.
En definitiva,
un mago es aquel capaz de mover las energías.
Y como el universo es pura energía,
la magia gestiona el poder de transformar la realidad.
Este poder es real.
No está reñido con la ciencia, sino todo lo contrario.
El desconocimiento de sus leyes es lo que la hace inaccesible.
Este documental va a desentrañar las leyes de la Magia y su funcionamiento.
“Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”.
Arthur C. Clarke (Monolito 2001)
Ciencia, Magia y Realidad
Cada observador su genera realidad
¿Acaso estamos hechos de ciencia y de nada más?
El mundo se rige por unas leyes inalterables, las cuales constituyen el principal cometido de la investigación científica.
La física y las matemáticas rigen hasta las más recónditas dimensiones del universo.
La química forma la base de nuestra biología.
Y la mecánica cuántica postula que el observador afecta la realidad por el mero hecho de interactuar con ella.
Estas leyes de la ciencia son la consecuencia de un acto de observación sublime:
La mirada del creador.
Sin embargo, esta mirada se cruza con otro punto de vista, el tuyo.
La realidad de cada uno de nosotros es resultado de la interacción de estas dos miradas. Una crea el contexto, la otra lo interpreta.
El punto donde se cruzan es donde emerge la consciencia.
Dios (BRAHMAN) nos/se experimenta simultáneamente desde su perspectiva universal, y desde la perspectiva de todas y cada una de las consciencias vivas (ATMAN) que habitan este cosmos.
Esta creación (MAYA) cumple las leyes (CIENCIA) que determina la observación universal de su creador. Sin embargo, Dios simultáneamente observa su propia creación desde cada uno de nosotros, lo cual nos permite interactuar y alterar nuestra parcela de realidad.
Esto es la Magia.
La capacidad de alterar nuestra realidad como sus co-creadores.
Dios nos hizo a su imagen y semejanza en tanto en cuanto nos concedió el poder de la creación.
Los Upanishads de la antigua India revelan que cuando se trasciende esta ilusión de la realidad (MAYA), entonces cada ser (ATMAN) se transforma en el creador (BRAHMAN).
La magia ocurre todo el rato y en todas partes.
El nacimiento de cada vida es una acto mágico.
El mundo que habitamos es el escenario de un mago.
¡Todo el universo es un espectáculo de magia!
Así que vamos a levantar el telón
y vamos a descubrir cómo funcionan sus trucos. (aplausos)
Fenómenos Paranormales
Cuando la realidad supera la ficción.
La magia ocurre en la consciencia del observador.
Un fenómeno mágico puede ser compartido por varias personas, pero cada una experimentará su propia realidad mágica, que dependerá de los filtros de su percepción y de su nivel de consciencia.
Los fenómenos paranormales resultan de una observación única, en un momento y lugar preciso, y bajo una configuración específica del campo energético.
La mínima alteración de estas variables afectarán a la percepción del observador, y también al resultado. Por este motivo, los fenómenos paranormales suelen ser irrepetibles, y difíciles de demostrar.
No podemos transferir nuestra percepción a otras personas.
Podemos tratar de describirla, pero no transferirla.
Cualquier explicación solo compondrá una burda aproximación a la compleja riqueza de nuestra experiencia.
Por este motivo, la transmisión del conocimiento en la antigüedad no se basaba sólo en el estudio intelectual, sino en generar experiencias integrales que se llamaban Iniciaciones.
La experiencia iniciaba el camino, y el adepto terminaba de recorrerlo.
Así se transmitía el conocimiento.
Así que lamento informarte de que no aprenderás mucho de mis documentales a menos que emprendas tu propio camino, y generes un conocimiento basado en tu propia experiencia tanto mental, como sensorial y corporal.
¿Cómo funciona la Magia?
Tan sólo hay que pedirlo.
En el principio existía la palabra y la palabra estaba con Dios.
Y la palabra era Dios.
Ella estaba en el principio con Dios.
Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe.
Evangelio según San Juan 1, 1-3
¿En qué lenguaje se habla esta palabra?
¿En español, en inglés, en chino?
¡Claro que no!
Esta Palabra se pronuncia en un idioma universal.
En el lenguaje del alma.
Nuestro inconsciente lo habla. Y los animales, y las plantas.
Toda la naturaleza, la vida, y el cosmos.
Incluso atrae a nuestra vida las experiencias para que lo aprendamos.
La Palabra por excelencia es el Nombre de Dios.
Un nombre oculto, cuya pronunciación está prohibida porque es el mecanismo más poderoso para la invocación de la Magia.
Realmente no se trata de un nombre.
Es un conjuro.
Y no se pronuncia, sino que se invoca.
Los rituales y los conjuros son mecanismos diseñados para integrar los elementos necesarios para expresar eficazmente nuestra voluntad en el lenguaje del alma y hacer magia.
La magia resulta de la conversación entre los dos observadores que generan tu realidad: el creador y tú.
Lo primero que hay que hacer es presentarse debidamente.
- Hola, yo soy Dios, ¿Y yú?
- Puees… yooo soy emm, cómo te diría, a ver, ¿quién soy yo?
¿Soy aquello en lo que trabajo?
¿Soy eso que poseo? Mi casa, mi dinero, mis cosas…
¿Soy la simple sucesión de fonemas que forman mi nombre?
Si ni siquiera te identificas ante el creador, ¿cómo pretendes pedirle nada?
Si el creador no mira lo que nosotros miramos, no se producirá la Magia.
El universo sólo nota nuestra presencia cuando activamos la energía de nuestro NOMBRE.
Somos una configuración única de energía física, mental y emocional compuesta por la herencia de nuestros ancestros, nuestro poder interior, nuestra presencia en el mundo, nuestras creencias y nuestras acciones.
Con esta energía única llenamos de contenido y activamos nuestro NOMBRE.
El ritual de la estrella que explico en el documental: “El contrato del alma. El sentido del ser humano” explica cómo activar nuestro NOMBRE con esta energía única.
La primera palabra que balbuceamos en el lenguaje del alma es nuestro NOMBRE.
Este NOMBRE expone nuestro derecho divino como co-creadores, y por lo tanto abre las puertas para manifestar el poder de recrear la realidad y hacer magia.
Nuestra presencia determina nuestro poder de atracción,
de forma parecida a la relación entre la masa y la gravedad.
Las siguientes palabras, las que conjuran nuestros deseos, se formulan conjugando la mente, las emociones y el cuerpo.
Cuando pronunciamos nuestro NOMBRE, la creación nos escucha.
Entonces, las energías se moverán como consecuencia de nuestra voluntad.
Y haremos magia.
Esto es lo que define a un mago.
El Nombre de Dios
El poder de crear la realidad
YHVH
El Nombre de Dios es la fórmula principal que emplea la creación para generar la realidad y la vida.
La cábala hebrea es la disciplina que más ha profundizado en su misterio.
Este tema se trata con más profundidad en mi documental: La Firma de Dios. La prueba de que existe un creador.
Realmente, la matriz que ordena la gramática de la creación es la representación del Nombre de Dios.
Los valores numéricos que la cábala otorga a YHVH se expresan en esta matriz.
El valor sencillo del Nombre de Dios es 26 (Y 6, H 5, V 10, H 5), que se simplifica en 8 (2+6), y delimita el perímetro de la matriz.
El valor real del Nombre de Dios es 72, y arraiga en el corazón de la matriz.
Este valor resulta de ordenar las letras YHVH según la tetraktys pitagórica.
El Poder del Nombre de dios es 216. Este número se esconde en la suma de todas las líneas completas de la matriz.
Las otras dos líneas representan al ser humano: lo masculino y lo femenino:
ADM: 45 (A1 + D4 + M40)
Estos dos números, el 72 que representa a Dios y le 45 que identifica al ser humano, esconden el secreto de nuestra semejanza con el creador.
La matriz establece que el ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios en función de PHI: 72 – 27 = 45 … 45 x 1.6 = 72
Se nos ha concedido el poder de crear,
aunque no lo sabemos, y mucho menos nos lo creemos.
Tenemos la capacidad de pronunciar el Nombre de Dios.
De invocar su poder y de hacer ¡MAGIA!
(YHVY y Hombre YHVH vertical)
El Nombre de Dios es una fórmula que resume e integra las Leyes de la Magia.
Su secreto se esconde sutilmente en la propia simbología de sus letras.
Y – Mano - Voluntad
H – Ventana - Mente
V – Clavo - Consciencia
H – Ventana - Realidad
Su ejecución es la siguiente:
La mano (voluntad) atraviesa la ventana (mente) y se aferra al clavo (consciencia). Entonces tira del clavo (e-moción) para transferir lo que hay en su mente hasta la ventana de la realidad.
Y ¡voilá!
Se hizo la magia.
Para entender mejor este proceso hay que profundizar algo más en las Leyes de la Magia.
Aunque no hace falta entender nada para que funcione esta invocación.
Existe una fórmula muy sencilla que activa el Nombre de Dios y que se encuentra a nuestra disposición desde tiempos inmemoriales:
la oración sincera.
Una oración sincera funciona.
Una oración sincera se expresa desde el corazón, formula una petición clara y específica, y canaliza toda nuestra intención.
No hace falta nada más.
La Leyes de la Magia
¿Ser o no ser un Mago?
Todos tenemos el poder de crear.
Los inventos, el arte, la tecnología, la imaginación…
Todo ello son manifestaciones de nuestra capacidad de crear.
Todo esto es magia, pero la magia también es mucho más.
Todos albergamos el poder de alterar nuestra realidad,
aunque unos más y otros menos.
¿De qué depende?
¿Lo has acertado?
De que se cumplan las Leyes de la Magia.
Cada ser comporta una perspectiva única y personal de la realidad.
Pero esta perspectiva puede ser pasiva o activa.
La observación pasiva está sujeta a los bamboleos de la energía, como una hoja arrastrada por un río. Aquí, la magia ocurrirá como por azar, o no ocurrirá. Sus manifestaciones serán espontaneas, y ajenas a la voluntad.
La observación activa es la fuente de la magia, como un piragüista que controla su rumbo por la corriente. Hace notar su presencia, entiende el lenguaje de las aguas, y el sentido de su camino.
Ambos recorren el curso del río, pero sólo uno lo navega.
Para ser un mago hay que dominar las Leyes de la Magia.
Hay 4 leyes fundamentales que se estructuran en función de la Tetractys.
Igual que el Nombre de Dios.
Igual que la matriz que ordena la gramática de la creación.
1. Voluntad.
La primera es la Voluntad.
Su expresión es Creer.
Se enfoca mediante la In-tención (Atención Interior).
Se manifiesta mediante la Acción.
2. Mente.
La segunda es la Mente.
Su expresión es dual: Yin y Yang.
Se enfoca mediante la Imagin-acción (Visualización Activa).
Se manifiesta mediante la Palabra y la Imagen.
Las palabras son independientes del idioma. Son palabras del alma.
Las imágenes cargan su propio simbolismo y energía.
Las palabras provienen del consciente y las imágenes del inconsciente.
3. Consciencia.
La tercera es la Consciencia.
Su expresión es triple: cuerpo, mente y emoción.
Se enfoca mediante la Medit-acción (Acción del punto medio).
Se manifiesta mediante la Actitud.
La actitud es la acción del Ser en cuerpo que refleja nuestra mente y emoción.
4. Crear.
La cuarta es Crear.
Su expresión tiene 4 Dimensiones: espacio y tiempo.
Se enfoca mediante La E-moción (Energía en Movimiento).
Se manifiesta la acción de agradecer, confiar, aceptar y disfrutar.
Estas leyes son fáciles de enumerar, pero no son tan sencillas.
Rituales y Conjuros
La Magia en acción
Los rituales y los conjuros son las herramientas que ayudan a fusionar pensamiento, sentimiento y acción para enfocarlos hacia un objetivo concreto.
El ritual afecta a la forma y el conjuro al contenido.
Ambos son las dos caras de la misma moneda.
La energía en un conjuro sin forma se desbarata y pierde su poder.
Mientras que un ritual sin contenido es un mero acto decorativo.
EL RITUAL
La forma de la Magia debe cumplir con 4 parámetros:
1. Apertura
Un acto de apertura es como abrir una puerta para adentrarse en un lugar mágico. Debe romper con nuestro estado mental y emocional habituales. Una apertura puede ser tan sencilla como unas respiraciones profundas, o tan compleja como sofisticadas coreografías cargadas de simbolismo. También puede implicar un traslado a un lugar especial en un momento dado.
En cualquier caso, el mago suele recitar una oración o mantra que marque la apertura.
2. Invocación
Es la manifestación explícita de nuestro deseo formulado con palabras e imágenes. Pueden usarse objetos y/o símbolos accesorios siempre que estén cargados de significado e intención.
La invocación debe realizarse desde la solemnidad y el respeto. Debe contar con la participación del cuerpo físico bien sea con movimientos del cuerpo, de las manos y/o incluso las cuerdas vocales. Por este motivo, los cantos y los pases mágicos son prácticas habituales de los magos.
3. Decreto
Una vez finalizada la invocación hay que decretar la voluntad de que se cumpla. Confiar y encomendarse. A mí me gusta la máxima:
¡Hágase mi voluntad si es TÚ voluntad! (la de Dios, obviamente)
4. Cierre
Se cierra el espacio mágico para retornar a la cotidianidad. Es importante concentrar toda nuestra energía durante la invocación y parar en el cierre. Es como cuando se dispara un flecha, o se apaga un interruptor. Ya está. No se dan más vueltas.
Reconectar con la invocación una vez realizada, ya sea repasarla, o repensarla sólo consigue drenar su energía y mermar su fuerza. Sólo debe permanecer el estado de sintonización con el conjuro.
El cierre puede ser tan sencillo como decir AMÉN. El cuerpo también debe participar. Por eso en la Iglesia uno se santigua.
Un ritual es como hacer un regalo. Se prepara el envoltorio (apertura). Se dispone el contenido (invocación). Se cierra el regalo designando el destinatario (decreto), y se envía el paquete (cierre).
EL CONJURO
El contenido de la Magia sigue 4 fases:
1. Creer
“Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes.” (Yoda)
Sí o no. Sin medias tintas. La duda es parte del no.
Un mago debe haber trabajado sus creencias.
No duda de la trascendencia, ni del trabajo que va a conjurar.
2. Formular
Consiste en enunciar el conjuro.
Es definir nuestro deseo.
Cuanto más concreto y más específico mejor se enfoca la energía. (lupa)
La formulación es dual: implica palabras (que expresan el consciente) y también imágenes (que expresan el inconsciente).
3. Sintonizar
Atraemos la energía que sintonizamos.
Desear no basta. Y tampoco sirve.
La sintonización involucra a todo el ser.
Hay que actuar, sentir y pensar como si el deseo ya fuese realidad.
La actitud refleja nuestra sintonía. Entonces la energía se enfoca en materializar aquello con lo que resonamos, como un espejo.
La gente es amable si yo soy amable.
Las personas son malas si yo las odio.
Todos me quieren si yo los quiero.
4. Magia
CREER es CREAR.
Hay que definir un deseo, imaginarlo, cargarlo de emoción y sentir que se hace realidad. Así se invoca la Magia.
ABRACADABRA es una antigua fórmula mágica que en arameo significa:
“Yo creo según pronuncio”.
Hacer Magia requiere de concentración y de una intención firme.
La duración del proceso, o la repetición no son tan relevantes.
El poder lo concede la calidad y la intensidad.
El mago debe afinar su mente, alinear su consciente con su inconsciente de forma que sus sentimientos potencien sus pensamientos, y su cuerpo decrete su manifestación.
Aun así, la magia no siempre funciona.
¿Por qué?
¡La Magia no funciona!
Los errores más comunes.
Cada cultura cuenta la magia a su manera.
Sin embargo, la Magia siempre se estructura en función del Nombre de Dios.
Siempre obedece las mismas leyes.
Cuando sus reglas se cumplen, funciona.
Y cuando no se cumplen, no funciona.
1. El Propósito Correcto.
Somos seres espirituales encarnados en una experiencia humana cuyo propósito es el aprendizaje. Las peticiones que contribuyan a ese aprendizaje tenderán a cumplirse, y las demás no. Dios ayuda a quien se ayuda. Lo contrario sería como pedir permiso para copiar en el examen.
2. El Libre Albedrío.
La libertad de elección da valor a nuestro aprendizaje. El libre albedrío es sagrado y no se puede atentar contra él. Toda petición que lo haga nunca se cumplirá. No se puede pedir que otra persona nos ame, o alterar la voluntad de otro ser.
3. El Momento Adecuado.
La mayoría carecemos de madurez desde el punto de vista espiritual. Si un niño pidiese un coche a su padre, ¿Se lo concedería? El niño sufriría una pataleta porque no se cumple su deseo. No entendería que le falta edad para ser capaz de conducir. Dios sabe y decide si lo que pedimos es adecuado y se nos debe conceder.
4. Enfocarse en el Resultado
No hay que decirle al universo cómo debe materializar nuestra petición. El mago debe enfocarse en el resultado. Tratar de definir cómo debe manifestarse la magia es una pérdida de energía que le restará poder al conjuro. Los caminos de Dios son inescrutables.
5. Niveles de Poder
La potencia mágica es directamente proporcional a nuestra integridad espiritual, la coherencia entre nuestros actos, sentimientos y pensamientos. Aun así hay lugares y momentos que actúan como amplificadores de poder, como por ejemplo un atardecer, los solsticios, las conjunciones planetarias, ciertos enclaves naturales, o algunos templos. Hay muchos amplificadores por ahí.
6. PRESENTE y futuro
Existimos en un eterno presente dentro de nosotros mismos. Ahí es donde debe concentrarse nuestro poder de creación. Acciones verbales como “me gustaría” o “tendré” manifestarán una realidad que siempre se quedará en la posibilidad condicional o el futuro. Hay que traer las cosas al presente.
7. Lo negativo atrae lo negativo
El NO ocupa un pequeño porcentaje dentro de cualquier frase. Por lo tanto formular en negativo va a concentrar la energía en el 90% restante de dicha frase. Por este motivo lo negativo atrae lo negativo. Hay que centrarse en formular en positivo.
¡Cuidadín con el dinero!
Un error común es pedir dinero. Nunca funcionará porque el dinero es un acuerdo cultural, una convención social de nuestro libre albedrío, y la magia nunca interviene sobre el libre albedrío. Nuestro deseo debe concentrarse en el resultado final, no en los medios para conseguirlo.
Además de vigilar estos errores, el mago debe trabajar en perfeccionar sus herramientas para conseguir que su magia funcione y sea poderosa.
- la In-tención (Atención Interior).
- la Imagin-acción (Visualización Activa).
- la Medit-acción (Acción del punto medio).
- Y la E-moción (Energía en Movimiento).
Otro documental profundizará más sobre estos temas.
Creer es Crear
Magia para todos, Magia para todo.
El Nombre de Dios estructura un proceso que permite materializar nuestros deseos.
Este poder no se limita a atraer cosas materiales, aunque esto parezca ser el principal interés del mundo de hoy.
Este poder puede sanar tanto nuestro pasado como nuestro presente.
Y afectar radicalmente a nuestro futuro.
¿No será mejor pedir salud, sensatez, alegría, y bienestar?
Las posibilidades sólo las determina tu imaginación,
y tu potencia como creador.
Pero… ¡Ojo!
La magia no funciona como en las películas.
La magia buscará el camino de menor impacto para manifestar nuestra intención en la realidad creada. Y su manifestación puede sorprendernos.
Por ejemplo, la plenitud y felicidad son resultado de un estado interior. La magia podría arrancarnos de nuestra zona de confort con el fin de que aprendamos un nuevo estado interior desde el que disfrutar esa plenitud y felicidad que hemos pedido. Hay que confiar. Merece la pena.
Cada persona es única y su camino también lo es.
Los poderes mágicos y los fenómenos paranormales existen, pero su uso caprichoso está vetado. Solamente demostrando suficiente responsabilidad espiritual podremos manejarlos a voluntad.
Por fortuna, ya contamos con una tecnología suficientemente avanzada para lograrlo: el ser humano, sí, nosotros mismos.
Tan sólo nos falta re-aprender cómo funciona.
Recuerda.
Hemos sido creados semejantes a DIOS en tanto en cuanto compartimos el poder de CREAR.
En el mundo de la magia primero saltamos al abismo,
y luego nos crecen las alas.
ABRACADABRA