
Este documental nació de una intuición: si existe una matriz numérica que estructura esta realidad —la misma que se expone en La Firma de Dios— entonces también podría existir una estructura equivalente… a escala planetaria.
¿Y si colocamos un cubo dentro de la esfera del planeta? ¿Tocarían sus 8 esquinas tierra teniendo en cuenta que un 70% de la superficie del planeta es agua?
Efectivamente surgió una combinación, una aproximación suficiente pero poderosamente significativa. Ocho coordenadas. Ocho llaves. Una especie de “código de desbloqueo” planetario.
No era un viaje: era una misión. Y no era nada fácil. Porque visitar los puntos no era suficiente: había un orden… y había unas fechas.
El primer punto trajo un obstáculo imposible: pandemia, fronteras cerradas, restricciones y una fecha sagrada que no se puede mover (22/02/2022). Y aquí ocurre algo que marca el tono del documental: el viaje no se abre por lógica… se abre por fe. Era en Groenlandia, y ahí debía conectar con la aurora boreal.
De ahí siguió el Himalaya (Día 90), el techo espiritual del mundo. Luego la cuna de la humanidad en Sudáfrica (Día 161) – La cuna de la humanidad. Y aquí ocurre un giro: lo que parecía una ruta libre se convierte en una ruta exacta. El orden importa. Y cuando el orden no se cumple, el mundo te lo impide.
Siguió la Isla de Pascua (Día 363), el ombligo del mundo. Seguidamente el Kakadu, Australia (Día 444), donde yace el espíritu de la Tierra. En Hawaii (Día 505) se conectaron los cuatro elementos donde la naturaleza se expresó como fuerza viva: fuego, agua, aire y tierra. Y casi para terminar Fernando de Noronha, Brasil (Día 666), una isla del Atlántico cuyo lema es agua salada, alma lavada.
Quedaba el último punto, en la Antártida (Día 720) donde se activa el desbloqueo planetario. ¿Cambia el mundo? Porque quizá el mundo no cambia por sí solo. ¿Qué se desbloquea realmente? El desbloqueo no sería una explosión… sino una apertura. Como desbloquear un teléfono y acceder a sus aplicaciones: no te cambia el móvil, pero te permite usarlo.
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Planetary Matrix
Ilulissat – Groenlandia 22-02-2022 Dia 1
Aurora Boreal
Ladakh – Himalaya 23-05-2022 – Día 90
Techo espiritual del mundo
Drakkenberg – Kruger - Sudáfrica 2-08-2022 – Día 161
La cuna de la vida y la Humanidad
Isla de Pascua – Chile 20-02-2023 – Día 363
El ombligo del mundo
Kakadu - Australia 12-05-2023 – Día 444
El espíritu de la tierra
Hawaii - USA 12-07-2023 – Día 505
Los cuatro elementos
Fernando de Noronha - Brasil 20-12-2023 – Día 666
Agua salada, alma lavada.
MS Seaventure 1-A Super Ice Class Ship 12-02-2024 – Día 720
Antártida
66º 33’ N Pandemia Omicron
Omicron Islas 66º 33’ S
¿Cambia el mundo?
Desde hace muchos años escucho hablar de cambios, de energías, de fechas significativas, de puntos de inflexión, pero no pasa nada.
Al menos nada relevante que se vea, excepto en el interior de muchas personas.
Hace unos años, tras descubrir la matriz de números que estructura esta realidad y que es el nombre de dios una sensación empezó a crecer en mi. Una de esas intuiciones que no se puede ignorar y que crece como una semilla que se transforma en árbol.
Por cierto, a quien le interese lo de la matriz, puede ver el documental: La firma de Dios, la prueba de que existe un creador.
¿Qué es la Matriz Planetaria?
Y si… Y si encajamos las 8 esquinas de un cubo dentro de la esfera de nuestro planeta, ¿tocarían tierra esas 8 esquinas? Hay que considerar que un 70% de la superficie de nuestro querido planeta es agua.
Me puse a hacer los cálculos… El diámetro de Ecuatorial es algo mayor que el que va de Norte a Sur, así que el resultado no era un punto exacto sino un área pequeña. Aun así, no era capaz de hallar una combinación donde las 8 esquinas tocasen tierra. Siempre había una que caía en agua. Y es que hay mucha agua en este mundo.
Y entonces di con una combinación, que a mi juicio era la única que encajaba, después de tantos intentos.
La clave me la dio la Isla de Pascua. Una pequeña isla en mitad del sur del océano Pacífico. Es una pequeña isla solitaria, ni siquiera un archipiélago, rodeada por casi 4.000 km de agua en todas direcciones. Realmente me pareció una señal, una baliza en esta búsqueda. Y así fue.
La Isla de Pascua conectaba con otro punto: Hawaii. Y así salieron todos los puntos excepto el último que lamentablemente también caía en agua. Fue frustrante porque los puntos que coincidían bien tenían mucho sentido, pero el ultimo caía en el Atlántico, un poco al noreste de la ciudad de Fortaleza en Brasil. ¿O habría allí otra isla perdida?
Y efectivamente así fue. Otra baliza, una isla solitaria en el Atlántico como la isla de Peter Pan en el país de Nunca Jamás.
Había encontrado lo 8 puntos ¿Y ahora qué?
Tenía la sensación de que aquellos 8 puntos eran como la combinación que desbloquea un teléfono móvil. Si los visitaba quizá pudiere ayudar a desbloquear este mundo y que los cambios interiores y energéticos que anhelan tantas personas se pudieran manifestar.
No es que al desbloquear esta combinación tenga que pasar nada especial, o sí. Ya veremos. Es como si desbloqueamos un móvil y entonces ya podemos acceder y activar sus aplicaciones, hacer llamadas y utilizarlo.
Los científicos ya no dudan que este universo ha sido creado por una inteligencia superior, llámala Dios, o lo que quieras. Las leyes de la física que rigen el origen y desarrollo del universo han sido afinadas con una precisión que va más allá de cualquier probabilidad. La vida es una consecuencia inevitable de estas leyes. Y además estas leyes están estructuradas en función de la matriz del nombre de dios, así como la forma de nuestro planeta, la luna, el sol y todo el sistema solar.
Un año solar es el tiempo que tarda nuestro planeta en dar la vuelta alrededor del Sol. Un año galáctico es el tiempo que tarda nuestro sistema solar en dar una vuelta a la galaxia. La Tierra tarda 230 millones de años en completar un año galáctico. Nuestro planeta, por lo tanto, acaba de cumplir su mayoría de edad, sus 18 años galácticos. Y ahora que es mayor de edad, ya puede tener su móvil desbloqueado, que es lo que pretendo hacer visitando estos 8 puntos.
¿Para hacer qué?
Este periplo ha sido alucinante porque al contrario que todos los otros viajes que he realizado, en los que planificas qué vas a hacer y unos objetivos, en el caso de estos puntos no tenía ni idea de qué hacer, ni qué iba a pasar. Ha sido como una película que me ha ido sorprendiendo a cada minuto, aunque la historia no ha acabado todavía.
Sólo tenía una certeza. El primer punto era Ilulissat, un pueblo de Groenlandia, y allí tenia que conectar con la Aurora Boreal.
La Aurora es un fenómeno visible que resulta cuando el campo magnético de la Tierra desvía las partículas de plasma y la radiación electromagnética resultantes de las tormentas solares. Si no fuese por este campo magnético, la vida de la tierra se freiría como un pollo en un microondas.
Sin embargo, la aurora, aunque es un fenómeno que pasa todo el tiempo, no es tan fácil de ver porque oscila en intensidad, y más 300 km a un lado u otro del polo norte (y sur). Hace falta que sea de noche, y que además la anoche sea clara para que sea visible. No es tan fácil de ver como se vende en algunos folletos. Lo ideal es ir en invierno, cuando la noche es larga en el polo norte, pero el tiempo no acompaña, porque es invierno.
Un inicio milagroso – una prueba de fe
El primer punto y objetivo era conectar con la aurora boreal en Groenlandia, la manifestación electromagnética del aura del planeta.
Pero había otras dificultades añadidas además de lo esquivo del fenómeno. Esta conexión tenía que ser en una fecha en concreto: El 22 del 2 del 2022. Pero en esta fecha y desde el año anterior el mundo había colapsado a causa de la Pandemia de COVID. La mayoría de las fronteras estaban cerradas o casi, y máxime en los lugares lejanos y distantes donde no se contaban con muchos recursos sanitarios.
Yo tenia fe, así que compre mis billetes de avión con antelación en mitad de la pandemia para los pocos vuelos que había hacia Groenlandia, pero dos meses antes de viajar, la variante Omicron del COVID vino a recrudecer la situación. Para mayor dificultad, yo no me había vacunado, ni tenia intención de hacerlo. Ya había pasado el COVID y me consideraba suficientemente inmunizado, pero habían pasado más de seis meses y el certificado de inmunidad no valía para viajar, y menos a Groenlandia, donde exigían una inmunidad de máximo dos meses. Estaba desesperado.
Pensé en falsificar un certificado, pero consideré que esa no era la manera de empezar un viaje espiritual. También que todo aquel viaje era una paranoia que me había inventado y debía asumir que me había equivocado y perder los vuelos y el viaje. Entonces, unas dos semanas antes de salir, recé.
“Señor, no es justo que las personas que dirigen este mundo puedan manipular a su antojo, mentir, hacer trampas y tropelías. Yo quiero hacer mi viaje no desde la falsedad y la mentira, pero no es justo jugar con unas reglas amañadas. Si mi intuición es correcta ayúdame a poder realizar este viaje.”
Por resumir la historia, al día siguiente, por una especia de error informático, me renovaron mi certificado de inmunidad que me permitía viajar. Rompí a llorar, y poco después embarqué para Groenlandia.
Primer punto – Groenlandia – Aurora Boreal.
Groenlandia y los glaciares son realmente espectaculares.
El tiempo no era bueno, la temperatura de 30 a 40 grados bajo cero.
Recorrí la zona en barco, en trineo de perros, y dormí en un igloo.
Esa noche, exactamente el 22 de febrero del 2022 experimenté la aurora boreal, y un fotógrafo que llevaba tres semanas en el lugar para poderla ver también me hizo una foto increíble para recordarlo.
Así comenzó el día 1 de un periplo inimaginable.
Segundo punto – Himalaya – Techo espiritual del mundo.
El siguiente punto del viaje fue en Leh, capital de el Ladakh, al norte de la India, en el Himalaya. Este lugar se llama el pequeño Tibet o el techo espiritual del mundo. Allí sólo hay templos y cuarteles militares, ya que es una zona en conflicto permanente por el agua que nace esas montañas. Allí recorrí unos 1000 km en moto, durmiendo en templos y poblados, y luego hice un trekking en Shambala, Sham Valley.
Tercer punto – Sudáfrica – La cuna de la humanidad y la ventana de Dios.
Después del Himalaya, mi recorrido me llevo a Sudafrica. A un lugar llamado la ventana de Dios en las montañas del Dragón, Drakkenberg, a cuyos pies se despliega el parque Kruger, que es como una nación de animales y vida. Sudáfrica también se considera la cuna de la humanidad.
El orden de los viajes y las fechas eran claves.
En este punto consideraba, que el objetivo era visitar los puntos y que con eso y las revelaciones que iba teniendo en cada uno sería suficiente, pero no era así.
La combinación no consistía simplemente en visitar 8 puntos. De la misma manera que conocer los 8 números de una clave no significa que la clave es correcta. Los puntos tenían un orden específico. Había acertado con los tres primeros, pero con el cuarto no. Así que el día anterior a embarcar recibo una notificación diciendo que todos los vuelos con destino Fernando de Noronha, la isla solitaria del Atlántico, se cancelaban sin fecha de reapertura.
Esa cancelación me hizo pensar y me enseñó no sólo el orden, sino también las fechas. Había que visitar los puntos en un orden y unas fechas específicas.
La dificultad aumentaba.
Mi vuelo a la India se había retrasado 3 días. Al mirarlo retrospectivamente constaté que debido al retraso, el viaje se realizó justo en entre el día 90 y 99 contando como día 1 el 22 de febrero de 2022 cuando el primer avistamiento de la aurora boreal. El punto álgido del tercer viaje, el de Sudáfrica, ocurrió en el día 161. Phi, el numero dorado, es 1,61 y es la proporción que rige la semejanza entre dios y los seres humanos como explico en el documental de la firma de dios.
El cuarto punto se había cancelado. Me di cuenta de que las fechas de visita de los restantes estaban predeterminadas, pero el siguiente punto era la isla de Pascua en los días 360 a 369, sin embargo, la isla llevaba dos años cerrada al exterior y a las visitas por causa del COVID. Decían que iban a abrirla, pero no ocurría.
Lo mismo pasaba en el norte de Australia, el Kakadú, una zona que por lo tempestuoso del clima y peligrosidad natural se abre pocos meses al año.
Cuarto punto – Isla de Pascua – El ombligo del mundo.
Al poco tiempo se abrió el aeropuerto de la Isla de Pascua, también llamada Te Pito Kura, el ombligo del mundo. Y pude estar allí en las fechas señaladas.
La Isla de Pascua es un sitio especial. No sólo por los Moais o Arina Ora. Me asombró cómo pudieron los polinesios llegar a ese islote, en medio del océano Pacífico Sur. Casi 4000 km de agua en todas las direcciones rodean a esta pequeña isla.
Quinto punto – Australia – El espíritu de la Tierra.
El siguiente destino fue Australia, el llamado Territorio Norte, donde está el famoso Ulurú y el menos conocido Kakadú.
En el Kakadú, en el norte de Australia, debía de conectar con el espíritu de la tierra. Maravillosamente, el día 444 del viaje, en mitad de las montañas. Los aborígenes habían puesto un solitario cartel que decía: Bienvenido al Espíritu de la Tierra. ¡Maravilloso!
Sexto punto – Hawaii – Los cuatro elementos.
El sexto punto del periplo fue Hawaii. La naturaleza se manifestó allí de manera mágica y preciosa. El día 505 estaba en Hawaii y pude conectar con los 4 elementos de una manera poco descriptible. Ni siquiera las fotos hacen justicia a lo que pude ver y experimentar.
Ya llevaba 6 puntos completados. Illulisat en Groenlandia, Ladakh en el Himalaya, Las montañas del dragón en Sudáfrica, la Isla de Pascua, El Kakadú en Australia, y Hawaii.
Séptimo punto – Fernando de Noronha – El agua, el sistema operativo.
El séptimo punto sería Fernando de Noronha, donde realizaría la conexión con el agua. ¡Y qué mejor manera que conectar con el agua que bucear! Esta lugar realmente paradisiaco. La vida marina bulle por todos lados. El agua es el sistema operativo del universo y de la vida. Hay tanto que hablar y explicar sobre ella. La fecha clave de este viaje sería el día 666 contando desde el día 1.
Octavo y último viaje – Antártida – Desbloqueo planetario.
Queda un punto para completar el desbloqueo. Es en la Antártida.
Curiosamente, esta aventura se inicio durante la campaña Omicron de la pandemia y finalizará recorriendo las islas Omicron de la Antártida.
Pensé que sería mi último viaje, pero fui bendecido con una renovación de mi contrato de alma en este mundo.
El propósito del viaje era demostrar la madurez espiritual que alberga este planeta y permitir su integración completa y definitiva en la verdadera realidad.
Mediante este desbloqueo solicito que aquellas almas que han demostrado superar la etapa de espiritualidad infantil y adolescente que todavía aqueja a muchos de los habitantes de este mundo, ya sean humanos o no, puedan acceder a manifestar su plena potencialidad en proporción a su nivel de responsabilidad e integridad espiritual.
Solicito que se me permita completar esta misión con buena seguridad, buena salud y respeto a todos los niveles tanto para mi persona y los míos, y que pueda retornar a mi vida junto a ellos.
Este fue el compromiso adquirido por todos los seres que están atestiguando la integridad y cumplimiento de todos los procesos interiores y exteriores y manifestaciones acaecidas durante la conexión con esta matriz planetaria.
Solicito que se acepte mi tránsito hacia el paralelo 66º 33’ de la Antártida como punto válido para completar las ocho claves de este desbloqueo de la matriz planetaria dada la imposibilidad física que encuentro con los medios a mi alcance para llegar al punto exacto dentro del continente de la Antártida.